La música y el confinamiento

La música y el confinamiento

Adaptarse a los cambios

Tras estar tres meses confinados es inevitable que, como músicos, hayamos tenido que adaptarnos y replantearnos muchas cosas. El mundo se paró y con ello toda actividad cultural, incluidos los conciertos. La situación ha sido complicada en muchos aspectos y ha afectado a la integridad de los artistas como profesionales, que han visto como el detenimiento de la actividad normal ha afectado directamente a sus ingresos. Pero la música y el confinamiento han estado muy unidos.

Los músicos hemos estado ahí. Desinteresadamente y sufriendo la crisis que estaba afectando a la economía individual, muchos músicos han lanzado halos de esperanza a esta negra situación. Las redes se llenaron desde el primer día de estado de alarma con conciertos desde casa y festivales organizados sobre la marcha. Además, los balcones se transformaron en escenarios improvisados donde cada tarde se daba una cita con la música. Estos conciertos eran recibidos entre aplausos, ofreciendo dosis de alegría y esperanza a los vecinos del barrio. Una labor entrañable, sin duda.

Músico tocando desde el balcón
Rodrigo Cob tocando desde su balcón en Barcelona. Ofreció un total de 42 conciertos, los cuales fueron recibidos con mucho entusiasmo por sus vecinos.

La valoración de la música en España

Es aquí donde quiero plantearos una reflexión que considero vital. La música en este país no está suficientemente valorada aún. Desde fuera se percibe como algo que simplemente nos gusta y nos entretiene a los músicos, pero la realidad es que entretiene a todo el mundo y, lo que es más importante, conforta emocionalmente cuando más se necesita. 

Vivimos un momento de injusticia cuando no se aprobaron, en primera instancia, ayudas a los profesionales del arte, pero gracias a las reivindicaciones y campañas de apoyo a los artistas que se hicieron por redes, el ministerio correspondiente supo reaccionar a tiempo y reconoció su error.

La importancia del arte

Pese a ello, muchas personas se han cuestionado cuán importante es el arte en un momento de crisis sanitaria como la actual. Por supuesto, nadie niega que la ciencia es lo primordial si se quiere garantizar la seguridad sanitaria y los avances que permitan que estemos preparados para el futuro. Esto no surge con buenas voluntades, sino invirtiendo en proyectos de investigación y en recursos como se merece para luego no echarnos las manos a la cabeza. Pero hay que entender que los artistas tampoco vivimos de buenas voluntades, hacernos promoción o aplausos. El arte es un trabajo y cumple una labor igual de importante en nuestra sociedad.

No solo nos queremos sanos físicamente, sino que también emocional y mentalmente. La cultura es un conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social, según lo define la RAE. Dicho con otras palabras, es lo que nos caracteriza como seres humanos. La cultura es parte nosotros y va evolucionando con el paso del tiempo. Podemos decir que, si forma parte de nosotros mismos como especie, es vital e innegable. Por esta razón, el arte es una necesidad básica, como expresión de esa cultura. No estaríamos completos solo con buena salud, ya que tenemos que desarrollarnos socialmente y en nuestro contexto para estar sanos emocional y mentalmente, y es aquí donde el arte cumple su función.

No, amigos, no, la música no solo entretiene: Nos completa como seres humanos y expresa lo que somos en cada época determinada. Los encargados de transmitir ese arte, no pueden vivir solo de buenas palabras, al igual que los científicos no pueden realizar su función solo porque sienten curiosidad. Es un trabajo fundamental y, como tal, hay que reconocerlo.

Solidaridad en la música

Los actos altruistas de miles de artistas han sido fundamentales para soportar este duro confinamiento, al igual que lo han sido el cine, los libros, las series… Los artistas hemos arrimado el hombro como otros tantos profesionales, pero no nos olvidemos que el estado de alarma acaba y el trabajo tiene que retomarse.

Creo que es un buen momento para plantear prioridades y que, lejos de dejarse llevar por el consumismo capitalista, el arte genera honestamente el cubrimiento de una importante parte de las necesidades básicas del ser humano.

Apoyemos el retorno a las salas de concierto. Si se han empezado a abrir terrazas y locales de hostelería, es porque la situación era agobiante para estos sectores. Pasa igual en la música, donde de forma responsable se ha reducido el aforo y se sigue un complejo protocolo para hacer los conciertos posibles. 

Concierto de música
Photo by Quaid Lagan on Unsplash

Momento de que todos apoyemos la música

Es Importante destacar que los que más lo han sufrido han sido los que viven humildemente de este arte. Aquellos que todos los días se levantaban para practicar con su instrumento antes de una larga jornada de ensayos con su orquesta, aquellos que como músicos freelance han visto como sus ingresos se acababan y no encontraban apoyo desde instituciones (que ya de por sí es difícil en la normalidad), aquellos que están detrás de todos los espectáculos…

La música nos ha servido a los artistas como resorte emocional en estos tiempos, recordándonos porqué nos dedicamos a ello, mas allá del mero reconocimiento.

Para acabar me gustaría dejarte una frase que creo que es muy esclarecedora:

Cuantas veces nos han dicho que hay que leer libros para fomentar nuestro desarrollo intelectual, la imaginación y la cultura personal. Pues bien, no olvidemos que las partituras también son una lectura, en otro lenguaje, eso sí, pero lectura al fin y al cabo, que los interpretes se encargan de traducir para todos. Valorémosles: compositores, interpretes, productores, técnicos, organizadores, representantes…

Miguel Rodriguez

Director, divulgador musical y pianista.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Conchi

    ¡Muy de acuerdo ¡ Aparentemente se valoró mucho la música (y a los músicos) durante el confinamiento, incluso llegaron a decir que se estaba manifestando la falta que nos hace …nos hubiéramos vuelto locos/as sin tenerla presente…pero ahora parece que se olvida y que sólo quiénes la amamos pensamos realmente que es necesaria siempre…ojalá el mundo se de cuenta…

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